
Hoy en día gracias a la diversidad de materiales para imanes permanentes, podemos encontrar uno que se adapte a casi cualquier necesidad.
Gracias a los muchos grados de materiales, puede cumplirse con las rigurosas demandas de estabilidad, desempeño y flujo de algunas industrias.
Al escoger un material, debemos considerar varias propiedades, tales como:
Flujo residual
Máxima temperatura de trabajo
Costo
Resistencia a la corrosión
Estabilidad Magnética
Limitaciones de tamaño y peso
Los materiales para producir imanes permanentes son muchos, pero solo son cuatro los manufacturados comercialmente.
Estos cuatro son: Alnico, Ferrita u Oxido Ferrico, Samario-Cobalto y Neodimio. Cada uno de estos se produce en grados y figuras diferentes, estos grados y sus respectivas propiedades se encuentran más adelante en las hojas de datos.
La mayoría de los materiales son anisotrópicos. Los imanes anisotrópicos tienen propiedades magnéticas mayores que los imanes isotrópicos. En la producción, los imanes anisotrópicos pueden tener una dirección predeterminada de magnetización. La ventaja de los materiales isotrópicos es la posibilidad de magnetizarlos en cualquier dirección, característica fundamental para los modelos más complejos.