
Las pérdidas en la tensión inducida dependerán del bobinado del estator y de las condiciones de operación del equipo.
La forma de conexión puede ser en delta (triángulo) o estrella. Dado que las máquinas que operarán en regímenes de carga variables deben poseer la capacidad de conmutación entre ambas configuraciones.
En el caso de operar con una línea de tensión de 12 V será conveniente que el generador tenga una configuración delta (triángulo) en el bobinado; para el caso de una línea
de 24 V lo conveniente será una configuración estrella.
Adicionalmente deberá considerarse el uso de sistemas electrónicos de control para la regulación de carga y protección de las baterías. Estos equipos tienen como función derivar los excesos de carga, por la presencia de cargas variables, hacia bancos de resistencias de disipación; de esta forma se evitan sobrecargas en las baterías. Si las baterías están sometidas a niveles prohibitivos de descarga, los equipos de protección tienen por misión desconectar las cargas de las baterías, esto es importante pues descargas excesivas de las baterías implican disminución en su tiempo de vida.
1. No se requiere de corriente de excitación para crear el campo inductor, pues este es proporcionado por los imanes. Esto hace innecesaria la lectura de la velocidad de giro del rotor para controlar la conexión del generador a las baterías solo cuando se alcanzan las revoluciones por minuto de generación. Por consiguiente, se simplifican los dispositivos de control electrónico.
2. Dado el diseño particular del generador de imanes permanentes, no se requiere emplear una transmisión de velocidad, puesto que su acoplamiento con el rotor es directo. De este modo se consigue generar a bajas velocidades de giro. Si bien es cierto que el empleo de una transmisión de velocidad en un generador con alternador de auto permitía un aumento de dicha velocidad, también aumentaba el torque mecánico; además, se produce una pérdida de potencia en dependencia de la eficiencia de la transmisión.
3. Se logra una simplificación notable del equipo; esto se traduce en un mantenimiento menos complejo y una disminución en la probabilidad de falla de los componentes del equipo.